Yuliya Mayarchuk, que llegó de Ucrania a principios de la década de 1990, ha hecho de Nápoles su hogar y del cine italiano su escenario. Rostro conocido por series como La porta rossa (La puerta roja), Il commissario Montalbano y Mare fuori, ahora está en el teatro con Pornoprecarie, de Maria Bolignano: la historia de tres mujeres maduras que, sin dinero ni futuro, convierten su piso en un plató de OnlyFans. Desesperadas pero no resignadas, las tres protagonistas, interpretadas por Bolignano, Nunzia Schiano y Yuliya, se embarcan en esta aventura improvisada. Obviamente, nada sale como estaba previsto: la falta de preparación, la vergüenza y la necesidad de ocultarlo todo a los vecinos crean situaciones hilarantes. Entre antiguas estrellas del porno, personajes sociales kitsch e inteligencia artificial, descubren que la emancipación de la mujer no viene de la venta de fotos ni de la represión, sino de un delicado equilibrio en un mundo que demasiado a menudo quiere que las mujeres sean funcionales a una visión masculina. Pornoprecarie es una comedia inteligente que te hace reír y pensar: un homenaje a la fuerza femenina y a la capacidad de levantarse. Y Yuliya, con su elegancia, es perfecta para narrar este viaje de fragilidad, valor y redención.

Yulia, tu carrera artística está llena de películas, dramas y ahora llegas al teatro como intérprete en la obra Pornoprecarie. ¿De qué aventura se trata?
¡Es una aventura teatral extraordinaria! Es un espectáculo atípico, lleno de ironía y actualidad, interpretado por actores de gran talento. El ritmo cómico es trepidante y requiere una gran concentración durante la representación. Los chistes se suceden a una velocidad vertiginosa, con numerosas entradas y salidas, así como movimientos dinámicos (mi personaje, en particular, es muy atlético). Esta mezcla de energía y comedia hace que el espectáculo sea muy atractivo.
Es un espectáculo escrito, dirigido por Maria Bolignano y producido por FAN di Rino Pinto. ¿Cómo construiste tu personaje?
Rino Pinto, nuestro productor, es una persona llena de entusiasmo, y su energía contagiosa se refleja en todos nosotros. Conozco a Maria Boligignano desde hace muchos años y la considero una mujer de extraordinario talento cómico y creativo. Me alegré mucho cuando Maria se puso en contacto conmigo para participar en este espectáculo. Maria fue capaz de integrar mis características personales en el personaje de Katerina, convirtiéndola en profesora de yoga, como soy yo en la vida real. ¡Fue emocionante ver cómo mi pasión por el yoga podía enriquecer su historia!
La obra lleva a escena un tema que quizá siga siendo tabú, pero que está de plena actualidad, el de la mercantilización del cuerpo a través del mundo de la red: ¿cuál crees que es la raíz de esto?
Sí, es un tema muy particular, pero encierra un profundo mensaje. Habla de la emancipación de la mujer y de la precariedad laboral que afecta especialmente a las mujeres, sobre todo a las que tienen sobrepeso. El mundo de la web representa una evolución de estos temas y, sobre todo, ofrece un espacio de libertad para debatirlos. Abordar temas tabú de forma ligera y entretenida permite sensibilizar e implicar a un público más amplio, fomentando la reflexión sobre los retos y logros de las mujeres en la sociedad contemporánea.

Si tuvieras que describir tu papel dentro de la obra, ¿cómo lo describirías?
Disfruto mucho interpretando un papel que es tan diferente de mí en la vida real. Ésa es la belleza del teatro: personajes vivos, exagerados y con una identidad chispeante. Al mismo tiempo, la inocencia y sencillez de mi personaje, Katerina, me hacen apreciar aún más su mundo. Es una experiencia única que me permite explorar facetas de mí misma que normalmente no tendría la oportunidad de expresar.
¿Cómo responde el público a la puesta en escena de la obra?
El público nos recibió con gran entusiasmo y muchos aplausos. En algunos teatros recibimos aplausos atronadores, mientras que en otros hubo momentos inesperados de risas contagiosas. Es fascinante observar cómo cada público reacciona de forma diferente según el lugar. En general, estamos llenos de gratitud por la calurosa acogida y los teatros abarrotados.

